lunes, 12 de noviembre de 2012

Vuelo noctámbulo



Extrañeza, fiebre temprana de primaveras malgastadas,
sonidos metálicos calle abajo, la luz se extiende como cenizas,
es la fatiga, los pies sangrantes y la plástica sonrisa.

Me voy, caminante solitario,
me voy porque no hay tiempo ni horarios,
la vida se disfraza y ataca por la espalda,
los ciegos se hacen mudos y el silencio suena con ansias.

Ganas de recorrerte, de robar tu mirada,
que me retrates de un mordisco la polera y la falda,
ganas de poesía libre como el alma,
verde tormento que vacío en mil palabras.

Tentativa verdad alzándose con ansias,
maquillaje esparcido por pieles enfriadas,
me levanto de todo, se despeja la calma
que vibrante va soplando la escena manipulada.

No se quitan, las angustias no se alejan,
el sol hará explosión en la fatiga de mi lepra,
cansada de nada, caminante sin destino,
despojándose de todo hasta llegar al olvido.

No hay razón para que aceptes las ridículas disculpas,
tragar cuchillos y vomitar excusas,
aguanta el golpe, la bofetada viniendo de vuelta,
párate firme y ríete de su grandeza.

Como la voladora tragándose sus vísceras,
trágate la vergüenza que aquí no hay cabida
para arrepentimientos oportunos

que aunque son precisos van de bajo presupuesto.  

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