lunes, 25 de junio de 2012

Despasirápido


Traslada la risa y la rabia, voy caminando “despasirápido” por el camino, voy inventando palabras y desafiando al destino.
Cae en la cabeza, la sensación arrogante de las miradas latentes, algunas más que otras, siempre impotentes, algunas navegan fervientes buscando lo banal y muy interesante.
Dispárame ahora, es hoy el momento, no temo a temerte, a morir, a moverme, porque soy alma y energía, soy más que cuerpo en esta vida y del arte hago mi guía, lo que controla la agonía.
¿Loca?, no, no estoy loca, no merezco tan sublime palabra, no tengo aquella virtud de la demencia que me acompañe a todas partes. Partes, esas que no existen, las que fabrico en mi universo, uniendo así con cada verso las diferentes fases de una sustancia.
Y el instante mismo es una danza, hermoso baile de la ternura, abro los ojos cuando se enciende la luna que consta de palidez incesante.
Tantas ganas de desnudarme, arrancarme la ropa y vestirme de arte, bañarme en la lluvia, botar los diamantes, solo conservando la calma. Observando el cuadro mustio y certero de un ser que vive en una jaula capitalista fuera de su habitad silvestre.
Ya no quiero atenerme, ya no quiero despreciarme, ya no quiero morir o matar a alguien, porque elegí vivir, ¿que más podemos hacer en estas amorfas circunstancias?, y tal vez de esa forma algún día llegue a estar completamente loca, desenfocada, delirante, ahogada, porque la locura es el misterio favorito, el deseo que mi ser pide a gritos y aunque la vida sea de tonos desafiantes, en la locura no existe un final para el arte.