lunes, 12 de noviembre de 2012

Vuelo noctámbulo



Extrañeza, fiebre temprana de primaveras malgastadas,
sonidos metálicos calle abajo, la luz se extiende como cenizas,
es la fatiga, los pies sangrantes y la plástica sonrisa.

Me voy, caminante solitario,
me voy porque no hay tiempo ni horarios,
la vida se disfraza y ataca por la espalda,
los ciegos se hacen mudos y el silencio suena con ansias.

Ganas de recorrerte, de robar tu mirada,
que me retrates de un mordisco la polera y la falda,
ganas de poesía libre como el alma,
verde tormento que vacío en mil palabras.

Tentativa verdad alzándose con ansias,
maquillaje esparcido por pieles enfriadas,
me levanto de todo, se despeja la calma
que vibrante va soplando la escena manipulada.

No se quitan, las angustias no se alejan,
el sol hará explosión en la fatiga de mi lepra,
cansada de nada, caminante sin destino,
despojándose de todo hasta llegar al olvido.

No hay razón para que aceptes las ridículas disculpas,
tragar cuchillos y vomitar excusas,
aguanta el golpe, la bofetada viniendo de vuelta,
párate firme y ríete de su grandeza.

Como la voladora tragándose sus vísceras,
trágate la vergüenza que aquí no hay cabida
para arrepentimientos oportunos

que aunque son precisos van de bajo presupuesto.  

lunes, 25 de junio de 2012

Despasirápido


Traslada la risa y la rabia, voy caminando “despasirápido” por el camino, voy inventando palabras y desafiando al destino.
Cae en la cabeza, la sensación arrogante de las miradas latentes, algunas más que otras, siempre impotentes, algunas navegan fervientes buscando lo banal y muy interesante.
Dispárame ahora, es hoy el momento, no temo a temerte, a morir, a moverme, porque soy alma y energía, soy más que cuerpo en esta vida y del arte hago mi guía, lo que controla la agonía.
¿Loca?, no, no estoy loca, no merezco tan sublime palabra, no tengo aquella virtud de la demencia que me acompañe a todas partes. Partes, esas que no existen, las que fabrico en mi universo, uniendo así con cada verso las diferentes fases de una sustancia.
Y el instante mismo es una danza, hermoso baile de la ternura, abro los ojos cuando se enciende la luna que consta de palidez incesante.
Tantas ganas de desnudarme, arrancarme la ropa y vestirme de arte, bañarme en la lluvia, botar los diamantes, solo conservando la calma. Observando el cuadro mustio y certero de un ser que vive en una jaula capitalista fuera de su habitad silvestre.
Ya no quiero atenerme, ya no quiero despreciarme, ya no quiero morir o matar a alguien, porque elegí vivir, ¿que más podemos hacer en estas amorfas circunstancias?, y tal vez de esa forma algún día llegue a estar completamente loca, desenfocada, delirante, ahogada, porque la locura es el misterio favorito, el deseo que mi ser pide a gritos y aunque la vida sea de tonos desafiantes, en la locura no existe un final para el arte.