viernes, 3 de junio de 2011

ÑUKE

Son momentos, tu fuerte imagen en mis recuerdos, levantando tu alma desde lo profundo, acariciando penas, falsos amores y disgustos, la esperanza en tus pupilas firmemente aferrada, la voz serena, caminar apresurado. 


Han sido horas de observarte sentada a tu lado, llantos nocturnos, desilusiones cercenadoras de sueños, tus labios silenciados buscando horizontes. Juntas fuimos una por delicados y frágiles años, pobreza, frío, el hambre, los sueños de lucha y tú, guerrera incesante, hermosa fuerza que pusiste en mi sangre, alegrías sencillas, maravillas gigantes, sigue adelante y lucha, no estas sola somos más.

Te recuerdo bonita, sabia, sangrante, mi niñez de tu mano, pinceladas de magia, arte, tu luz, tu piel y tu carne, dulzura de tus palabras ayudando a sanarte, por brújula tus sueños y tu lealtad por equipaje.

Paso a paso forjamos vida cuando todo era desastre, gestamos hogar, amor, futuro, creamos canciones, poemas, historias, creamos familia y camino dejando huella, se borraron los estigmas abriéndose puertas.

La mujer más especial, esa que ama con locura, no teme entregarlo todo, la que se esmera en no dejar morir sus dulces ideales, le vas gritando en silencio al viento que es libre tu corazón, la que aún cree en el humano a pesar de las heridas, tu abrazo sanador llena de paz las almas, la mía, la de los niños a los que dedicas el día a día, la enseñanza una herramienta para surgir y ser mejor.
Mujer maravillosa, gracias por darme tu amor.


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