No es mi cuerpo, no es mi vida, no son mis espacios ni mis alaridos, no es mi calma, no mis pensamientos, no es mi alegría ni me aliento.
Despierto dormida he ingiero regurgitando, grito enmudecida y me río llorando, las agónicas alegrías de los lánguidos momentos, pasadizos del subconsciente que se silencian a cada instante.
Ojos llorando sin lagrimal, corazón que late sin nodo sinusal, voy sintiendo las contracciones provenientes de tu alma, tanteando tus energías acobijadas y comprimidas en recuerdos.
Lenguas adormecidas, disparos secuenciados, locura condicionada, afán de ser vampiros, vampiros de la calma. Sollozante y adornada va la mascara implantada, caminando entre la multitud, pretendemos ser pretendidos, llenando los espacios de comunicación cercenada, puzzles sin piezas y plásticas miradas.
El moño de la inocencia se desarma a toda prisa, prisioneros del espacio, del amor y la codicia, encubierta verdad, detestable laxitud aislante, así se va apagando la luz de mi conciencia.
lunes, 23 de mayo de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario